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viernes, 1 de abril de 2016

ESCUELA SIN ARMARIOS: INCLUSIÓN DE LA DIVERSIDAD AFECTIVO-SEXUAL Y DE GÉNEROS EN LA PRÁCTICA DOCENTE PARA REDUCIR LOS NIVELES DE HOMOFOBIA, BIFOBIA Y TRANSFOBIA

Diversidad


Un grupo de profesores estamos colaborando en un grupo de trabajo llamado "ESCUELA SIN ARMARIOS: INCLUSIÓN DE LA DIVERSIDAD AFECTIVO-SEXUAL Y DE GÉNEROS EN LA PRÁCTICA DOCENTE PARA REDUCIR LOS NIVELES DE HOMOFOBIA, BIFOBIA Y TRANSFOBIA" que lleva a cabo el centro educativo "2015-16 CA4 16S7GT007 11000851 - C.E.I.P. Miguel de Cervantes"

Pensemos que la homosexualidad se da en muchas personas de todas las razas, religiones, ideologías, países, trabajos... Que estas personas son así porque así nacieron, no porque lo hayan elegido... Que uno de tus futuros hijos puede nacer así... Que un familiar tuyo puede ser así y estar sufriendo en secreto por temer el rechazo de quienes se creen mejores sin serlo...

En esta entrada al blog voy a poner algunos de los trabajos del alumnado relacionados con el tema del Grupo de Trabajo comenzando por unas historias creadas por los mismos alumnos, claro, con las correcciones y adaptaciones oportunas para hacerlas más asequibles y atractivas para la lectura, intentando dejar la esencia del argumento.


El Reino de Granada con sus provincias, adelantado en la convivencia de las personas homosexuales.


EL JOVEN ENAMORADO

Érase una vez un joven llamado Gaspar que trabajaba en una empresa de telefonía móvil de Granada. Un día, se encontró en una reunión con un hombre mayor llamado Juan y sintió una gran atracción por él. Juan tuvo el mismo sentimiento y al terminar el trabajo lo invitó a tomar café esa misma tarde en una cafetería de la Alhambra, el joven aceptó lleno de ilusión.

Mientras almorzaba, Gaspar, estaba nervioso por el encuentro, comió rápidamente y se arregló lo mejor que pudo. Al llegar la tarde se encontraron y comenzaron a charlar ¡Estaban muy emocionados con la conversación y el sitio tan romántico! Juan confesó que tenía 61 años y Gaspar que había cumplido 25, ¡se llevaban 36 años nada menos! El miedo y el desánimo se cruzaron en su camino, entonces hablaron de las relaciones de pareja comprobando que no eran las únicas personas entre sus conocidos del mismo sexo que se gustaban y que tenían diferencia de edad. Se terminaron dando cuenta que la edad daba igual, que lo que importa es el amor. Gaspar empezó a hablar de cómo le iba el trabajo, de sus aficiones y de sus ilusiones, a la vez Juan habló de los mismos temas y vieron que se complementaban muy bien.

Cada día que pasaba se gustaban más. Algunas personas veían mal el amor entre dos hombres y otras la diferencia de edad, pero a ellos no les importaba lo que pensara el resto. El amor, el respeto mutuo y el apoyo iba creciendo entre ambos. Transcurridos dos años Gaspar pidió a Juan que se casara con él y este aceptó feliz. Fijaron la boda para seis semanas después, comenzaron los preparativos para el casamiento ayudados por las respectivas familias y amigos. La ceremonia salió estupendamente, mejor de lo esperado, la realizaron en la Casa de los Bates, en Motril, un precioso jardín histórico granadino, en ella volvieron a tener el apoyo de todas las personas importantes para ellos, amigos, familia y compañeros de trabajo.

Pronto Gaspar decidió pedir en acogida a un niño, cosa que fue aceptada con ilusión por Juan. Le entregaron un huérfano africano que había llegado en patera, un adolescente de catorce años al que nadie había querido por la edad y procedencia. La felicidad se instaló con más fuerza en el hogar, donde el nuevo inquilino fue tratado con el amor y cuidados que se deben a un hijo.

D. U. O



ACTIVIDADES
  1. ¿Quiénes son los protagonistas?
  2. Di qué sentimiento apareció entre ellos.
  3. Nombra sentimientos positivos que tengamos las personas.
  4. ¿Qué diferencia había entre ambos?
  5. ¿Qué parecidos hay entre Gaspar y Juan M?
  6. Explica cómo se sintieron en un primer momento.
  7. ¿Qué habías sentido tú en su lugar?
  8. Imagina que te encuentras con un amigo que se encuentra en la misma situación y con los mismos miedos, escribe los consejos que le darías para animarlo.
  9. ¿Cuál es tu opinión sobre las personas que discriminan a quienes nacieron con una forma distinta  a la suya de vivir el amor?
  10. Cuenta a tus compañeros si conoces alguna pareja con las características de Gaspar y Juan M.
  11. Investiga en qué países no se respetan los derechos de las personas homosexuales y escribe sus nombres en tu cuaderno.
  12. Escribe una propuesta para solucionar este problema de homofobia.
  13. ¿Qué opinas sobre los matrimonios con diferente edad?



LAS QUE SE QUIEREN, SE QUIEREN

Érase una vez una mujer que se llamaba Inés, una mañana, cuando iba camino del trabajo vio a otra mujer que le gustó, se acercó a ella y comenzaron a charlar. La otra mujer le dijo su nombre, Laura, a Inés le pareció precioso y ella a su vez le dijo el suyo. Ambas sentían algo especial en su pecho, una sensación agradable y desconocida, algo que las llenaba de felicidad.

Inés preguntó a su nueva amiga que si era soltera y esta le respondió -”sí, lo soy”
-”Es que me gustas” -se atrevió a decir Inés poniéndose un poco roja.

Entonces Laura le respondió -”No te sonrojes, por decir algo tan bonito, tú también eres muy guapa y me gustas mucho”.

Inés, llena de emoción, le preguntó a Laura que si quería salir esa misma noche para seguir conociéndose. Su nueva amiga aceptó muy contenta y quedaron para verse a las 9 en punto. Irían a un local llamado “ZARCILLO” que habían abierto nuevo en Granada. No fue la última vez que se vieron... Y con el tiempo terminaron enamorándose una de la otra.

Un día Laura se llenó de valor y dijo a su amada -”yo me quiero casar contigo Inés” -y esta aceptó llena de emoción. Inés se fue a casa completamente feliz, pero por el camino un gran miedo se apoderó de ella... Pensó -”Si llevo a la casa de mis padres a Laura dirán <¡Cómo te vas a casar con una mujer y además de raza negra!>”. Esa noche no pudo dormir bien. Terriblemente angustiada decidió mantenerlo en secreto hasta encontrar una solución.

Pasó el tiempo, y como las cosas del amor no se pueden mantener ocultas, la noticia llegó al trabajo, una compañera las había visto darse la mano cariñosamente y lo contó a todos sin el menor respeto. Una mañana, Inés entró a su despacho, estaba su jefe dentro y fríamente le dijo -”¿no tendrás ninguna novia? Porque eso perjudica seriamente a la empresa”.

Inés muy nerviosa contestó la verdad -”Sí tengo novia, lo siento, pero la amo”.
Antonio, el jefe, agriamente contestó -”¡Pues ya te vas deshaciendo de esa mujer porque no voy a permitir semejante barbaridad!”.

Llegó la noche y nuestra protagonista se acostó, pero no se podía dormir, después mucho rato de angustia se le cerraron los ojos y tuvo un sueño en el que iba con Laura a dar un paseo, pero una pandilla de niños comenzaba a reírse de ellas porque eran lesbianas, les dijo Laura -”no importa ser lesbiana, gay, transexual, bisexual, heterosexual, lo importante es ser una buena persona…” Pero los niños siguieron riéndose, sus padres y maestros no les habían hablado del respeto debido a todas las personas. De pronto Inés se despertó y empezó a llorar desesperada pensando que si se casaba con Laura se arruinaría su vida, porque sus padres la despreciarían y su jefe, Antonio, la despediría. Entonces el amor se abrió paso dándole fuerza, se llenó de rabia y valor, se vistió, y cuando llegó al trabajo le dijo a su jefe, con respeto pero con la energía de quien tiene la razón -”¡yo pienso casarme con Laura y no consentiré ninguna discriminación! Es más, tomaré todas las medidas legales para que se respeten mis derechos”. En el trabajo tuvo que ser respetada, y al salir, fue decidida a decirlo en su casa, aunque allí era más difícil, se trataba de las personas a las que tanto quería, pero tuvo el coraje suficiente y lo contó, en casa le contestaron -”no te preocupes Inés, te entendemos y te apoyaremos, es más, nos lo imaginábamos, pero temíamos hablar de ello. Nos encantará tener en la familia a tu esposa”.

Las dos enamoradas se casaron y con el tiempo adoptaron a un bebé. Ahora son una familia feliz, pues tienen una vida normal y son aceptadas en todas partes.


Autora : D.H.M.


El rey intolerante

En un reino muy pequeño y lejano, hubo una vez un rey muy ignorante y caprichoso lleno de miedos absurdos, pues temía y despreciaba todo aquello que consideraba distinto. Un día se le ocurrió una estratagema para que todos los homosexuales y personas de otra raza desaparecieran para siempre sus dominios. Para ello decidió llamar al flautista de Hamelín y pedirle colaboración, una vez en su presencia, hizo un trato con él: con su flauta se llevaría a todos los homosexuales y personas de otra raza a cambio de un cofre con 100 monedas de plata. El flautista aceptó el trato y dijo al rey que emplearía dos noches distintas, pues para cada misión era necesaria una melodía distinta y esperó a que la oscuridad lo cubriera todo. A las doce en punto comenzó a interpretar una relajante melodía que hizo que todo el reino se sumiera en un profundo sueño y comenzó a recorrer las calles de la capital, tras él se iba acumulando una gran multitud de homosexuales que lo siguieron hasta el lejano y embrujado bosque donde él vivía.
Al día siguiente, al despertarse los vecinos con una extraña sensación de sopor, se encontraron un montón de desagradables sorpresas:
No pudieron comprar el pan porque el panadero había desaparecido. Los niños estaban en la calle sin saber qué hacer porque su maestro no había llegado, además muchos padres no encontraban a sus hijos e hijas; los enfermos estaban desatendidos porque la mujer que les mandaba las hierbas medicinales no estaba. Los caballos y asnos no podían ser herrados, pues la esposa del herrador decía que no lo encontraba por ninguna parte...
El rey sonreía satisfecho al oír los lloros por la desaparición de una madre, un padre, un hijo o una hermana; al fin su pequeño reino se veía libre de esas personas que él consideraba un peligro antinatural, y se ponía más contento aún cuando pensaba que al día siguiente les tocaría a todas las personas de otras razas. ¡Qué bien, al fin tendría un territorio con todas las personas iguales! Pero su felicidad se vio turbada cuando en el salón del trono entró su mujer llena de dolor, su hijo mayor, el más amado y heredero del reino, había desaparecido esa noche de forma misteriosa. El rey se dio cuenta entonces de su gran error, un agudo dolor le atravesó el corazón pensando en tantos padres que habían perdido a sus hijos, en tantos hermanos que habían perdido a sus hermanas...
Rápidamente mandó a un heraldo en el más veloz caballo para que llamase a su presencia al flautista. Esa misma tarde el flautista se presentó dispuesto a cumplir la segunda parte del trato y el rey con lágrimas en los ojos pidió que le devolviera a todos los que se había llevado. El flautista dijo que eso era muy difícil porque los había dejado convertidos en estatuas en el bosque y que para eliminar el hechizo necesitaba la colaboración de una bruja que cobraba grandes cantidades de oro. El rey entró en la sala del tesoro y le entregó todas las riquezas necesarias.
Esa noche el flautista consiguió despertar a las personas homosexuales y traerlas al pueblo mientras tocaba otra misteriosa melodía que volvió a sumir a todos en un profundísimo sueño.
Al día siguiente los súbditos se levantaron otra vez con la sensación de sopor, pero con la alegría de tener a sus seres queridos al lado, aunque sin saber qué es lo que había ocurrido realmente. El rey muy arrepentido decidió contar la verdad y pedir perdón, para ello mandó al heraldo que comunicaba al pueblo las nuevas leyes. La gente al principio se enfadó mucho, pero todos se dieron cuenta de que en su familia también había habido alguien que temía y aborrecía a las personas diferentes a la mayoría, ellos también decidieron perdonar al rey. El reino entonces se volvió mas respetuoso y todo marchó mejor mostrando cada uno su verdadera forma de ser. Todos comprendieron que lo importante de las personas no es su raza, su ideología, ni su condición sexual; que todos somos importantes e irrepetibles.



L. S. A.


EL MIEDO NO VALE

Érase una vez un joven hombre negro de ojos verdes llamado Ismael, que se enamoró de un hombre blanco y pelirrojo de nombre Roberto. Los dos se querían, pero nuestro protagonista tenía miedo porque su familia podía rechazar a una persona de una raza que no fuese la suya...

En una ocasión quiso decirle a Roberto -“¡Te quiero!”, pero no pudo, tenía demasiado miedo, lo intentó una y otra vez, nunca lo conseguía, el temor a las consecuencias de su amor lo paralizaba. Un día, cansado de tanto sufrimiento, se dispuso a preguntarle a su padre si le caían bien las personas blancas, pero pensó -"¿y si mi padre me regaña? ¿y si me echa de la casa?". No, no podía, hasta que se encontró con su mejor amigo, un joven llamado Juan al que le pidió consejo para superar el miedo, la respuesta que recibió fue -”Como el amor lo vence todo y os gustáis, podéis formar una familia. Te animo a ello, tienes mi apoyo". Ismael le dio las gracias ya más relajado, yéndose a toda prisa a la casa de Roberto. En pocos minutos llamó a la puerta y casi sin respiración habló, le anunció que, a pesar de sus miedos, se había decidido a iniciar una relación, Roberto le dijo que estaba de acuerdo, poniéndose muy contento. Seguidamente se fue a casa, explicó la situación y preguntó a su padre que si le parecía bien el casamiento con un hombre blanco, su padre le dijo que sí, por supuesto, y comentó sorprendido que no entendía el por qué de ese miedo a decirlo.

Pasado un tiempo de la boda adoptaron a una niña de nueve años llamada Carmen, también pelirroja y con los ojos azules. Carmen fue inscrita en el colegio Cardenal Belluga, donde aprobó todos los cursos llegando hasta la universidad. Nunca tuvo ningún problema de integración, España es un país democrático donde se respetan los derechos de todas las personas.

Al hacerse mayor, Carmen se dio cuenta de que era lesbiana, pero lo tuvo más fácil que sus dos padres, pues estos le habían hablado con claridad y naturalidad de los sentimientos humanos, así como de la necesidad de respetar a todas las personas sin tener en consideración estas y otras pequeñas diferencias.

EL MIEDO NO SIRVE PARA NADA


O.G.H.              21/3/16



EL AMOR PUEDE CON TODO

Érase una vez un príncipe muy rico llamado Melchor que vivía en un palacio rodeado de tierras fértiles, tenía todo lo que quería: una estatua suya de oro, una cama hecha de terciopelo, el caballo más raro del mundo... pero era infeliz, nadie sabe por qué, es un secreto que ha mantenido y aún mantiene. Le falta una pareja con quién compartir la vida, pero como es homosexual no puede, la ley le prohíbe casarse con otro hombre, se tiene que casar con una mujer a la fuerza. Para cambiar la ley, la población debe estar de acuerdo y teme incluso proponer un referéndum. No quiere casarse con una mujer ni querrá nunca, porque la haría infeliz y porque él siempre viviría triste añorando un hombre a quien amar.

Al otro lado del río Duero se extiende un antiguo reino destruido, del que las sombras se habían apoderado. En ese reino queda un solo superviviente, Andrés, su príncipe, escondido entre los escombros malvive añorando pasadas glorias; el resto de los habitantes habían sido llevados como cautivos por los invasores. El príncipe quiere conseguir justicia del reino que arrasó el suyo, el reino de Casarroja, pero necesitaría ayuda, mucha ayuda. 

Un día pensó que sería buena idea acudir al reino del príncipe Melchor para solicitarla y recuperar todo lo que le habían quitado a sus súbditos. Sin ser descubierto, llegó al jardín del palacio vecino. Melchor estaba mirando por la ventana de sus aposentos, descansando tras una agotadora jornada de trabajo, cuando en el jardín apareció un hombre moreno con ricos vestidos, pero muy desgastados. El príncipe bajó a ver quién era y se encontró con la figura más hermosa que había visto en toda su vida, el desconocido sintió la misma emoción, se les advertía en el brillo de los ojos y la expresión del rostro. El recién llegado se dio a conocer dejando sorprendido a Melchor, le contó sus problemas y deseos pidiendo ayuda para la reconquista de su reino, pero el príncipe rico sintió miedo -¡el miedo, siempre el miedo!-, por eso respondió que no era cosa suya y que no quería entrometerse en el asunto. El príncipe Andrés salió del reino muy desilusionado, había creído que por fin podría tener una oportunidad de liberar su reino, pero no la tuvo, al menos por ahora.

Melchor pronto comprendió su cobardía, en parte empujado por el amor que comenzaba a sentir, se arrepintió de no haber ayudado a su vecino. A la mañana siguiente, Andrés se despertó en su refugio, miró a su alrededor y se encontró con el príncipe vecino montado en su caballo cubierto con una deslumbrante armadura que lo enamoró aún más ¡y además venía acompañado por un poderoso ejército! 

Ese mismo día iniciaron los preparativos de la invasión. Para entrar al reino de Casarroja, pensaron que podían hacer un túnel sin que los arqueros los descubrieran, pero estos se adelantaron y mataron a muchos soldados, aunque al final consiguieron atravesar las fronteras. La población de Casarroja también luchaba ferozmente hasta con palos y piedras, los más inteligentes iban a la armería y cogían armas de hierro, otros se refugiaban en el castillo para luchar mejor. 

Al príncipe Melchor, le hicieron un gran corte con una afilada espada de hierro, pero Andrés mató al soldado que lo hirió, en el preciso momento en que se disponía a darle otro golpe, rápidamente curó al herido, mientras se iban enamorando más y más sin darse cuenta. Las tropas se iban abriendo paso hacia los campos de prisioneros, y, por suerte, consiguieron liberar a todos los súbditos sin que ninguno saliera herido.

Unos meses después de llegar la paz, los príncipes decidieron casarse, así que hicieron unas votaciones para cambiar la injusta ley, que fue derogada con el voto del pueblo. Un año después se casaron y construyeron un castillo en medio del río Duero para poder proteger sus dos reinos que ya eran uno. El cambio de la ley fue beneficioso para todos, pues muchos homosexuales pudieron vivir su amor con libertad y darse a conocer a su propia familia.
A.S.S.


EL AMOR DE JOSÉ LUIS

Había una vez un anciano que estaba enamorado de una mujer bastante más joven que también estaba enamorada de él, se casaron y tuvieron varios hijos, uno de ellos se llamaba José Luis. Pasaron los años y cuando este se hizo mayor le gustaba bajar a un parque cercano a jugar al fútbol con sus amigos Carlos, Víctor, Cristiano, Leo, Casillas, Bale... Para jugar un partido siempre elegiría a Cristiano, Víctor, Leo, Bale... Era el mejor equipo del mundo hasta le ganó a la selección española. En un partido José Luis se enamoró de un chico y terminaron casándose y adoptando una hija que se llamaba Luisa.
J. L. A. R.




LA PRINCESA Y LA CAMPESINA

Érase una vez una princesa llamada Bella, que tenía 22 años. Un día su padre le dijo que ya tenía que ir pensando en casarse, y le mandó que saliera a dar un paseo. Bella, mientras iba caminando, miraba a toda la gente, entonces vio a una campesina y se enamoró, se dio cuenta de que era lesbiana. Decidió ir al castillo a decírselo a su padre. Le contó todo, y su padre enfadado le dijo:
-¡Cómo te vas a casar con una mujer!
Bella sé quedó sin palabras, llorando le dijo -¿por qué no puedo?, ¡a mí me gusta ella! 
Su padre, muy enfadado, le dijo que se fuera a su habitación y que no se le ocurriera salir. Una vez en el dormitorio recordó que había un pasadizo que salía al bosque, y decidió escapar, pero pensó -si salgo con mi vestido me van a reconocer, cogeré esta ropa vieja y así no me reconocerán. 
El día llegó a su fin y la noche lo oscurecía todo, en medio del campo se veía una luz y decidió ir hasta ella. Cuando llegó, se dio cuenta de que era una casa. Llamó a la puerta y salió una campesina que le preguntó -¿te has perdido? 
Bella se dio cuenta que era la mujer que le gustaba y amablemente le dijo que no. 
La campesina se presentó -Me llamo María y tengo 38 años ¿y tú?
Bella le respondió, -yo me llamo Bella, y tengo 22 años. 
María, a quien también le gustaba la princesa, le preguntó si se quería quedar en la casa y Bella le dijo que sí. Al día siguiente, una de las criadas, fue a llevarle el desayuno a Bella, entró y sólo se encontró el vestido. Fue a decírselo al rey, y este mandó a todos los soldados a buscar a su hija. Mientras desayunaban Bella le preguntó a María si vivía sola. María le dijo que no, que vivía con su padre. Pero Bella no lo había visto, y le preguntó que dónde estaba. María le dijo que se levantó muy temprano y estaba cultivando la tierra, Bella y María se quedaron preguntándose cosas para conocerse mejor. Bella, se preguntaba si le gustaría a María y María pensaba lo mismo. En unas horas llegó el padre y se presentó diciendo que se llamaba Luis. María le presentó a Bella. Entonces María en un momento a solas con su padre preguntó -¿papá, si a mí me gustase una mujer me aceptarías?
El padre le dijo -¡claro que sí hija, porque para mí lo más importante es que tú seas feliz y te cases con quién te cases te voy a aceptar. ¿Por qué lo dices?.
María, nerviosa, le respondió diciéndole que Bella le gustaba, pero no sabía si decírselo, porque a lo mejor ella no era lesbiana.
Su padre la animaba y le decía -¡díselo, tal vez sí es como tú, además, a lo mejor hasta le gustas!
María se decía así misma -¡se lo voy a decir!
Encontró a Bella y le comentó -Bella, te quiero decir una cosa-
Bella le dijo -venga, soy toda oídos.
-Vale, pues lo que te quiero decir es que …¡me gustas un montón!
Bella se puso roja y María le preguntó -¿Por qué estas roja?
Bella le dijo -¡porque tú también me gustas!
Las dos estaban supercontentas, María se lo dijo a su padre quien se alegró un montón. Pero, de pronto, llamaron a la puerta ¡eran los soldados que buscaban a Bella, también venía su padre! El rey dijo -tú, Bella, al castillo ¡castigada!.
Bella, llorando respondió -¿por qué?, aquí soy feliz.
Entonces el padre de María le dijo al rey que lo importante es que sea feliz, que él no era el que se iba a casar, era su hija, ella tenía que decidir.
El rey, se dio cuenta del error, y dejó a Bella casarse con María. Planearon la boda para cuatro meses después. Pasaron el tiempo y justo un mes antes de la boda María enfermó. Llamaron a un doctor y les dijo que solo se podía curar con unas hierbas de la India. Bella se lo contó todo a su padre, quien mandó algunos soldados para traerlas. María cada vez iba a peor, una semana después llegaron los soldados con las hierbas.
Bella decía -¡¡vamos, dádselas ya!!
Pero el doctor dijo -tenemos que machacarlas y echarle agua.
Le faltaba poco para morir, pero las prepararon justo a tiempo. Al despertar, María le dijo a Bella que la quería y Bella le respondió lo mismo. María se recuperó, y llegó el día de la boda, bailaron, rieron… la verdad es que se lo pasaron genial. 
Pasaron los años y adoptaron a unos gemelos de raza negra. Pero ellas los cuidaron y los quieren como la familia que son.


M.A.C.




MI PRIMO HOMOSEXUAL

Si no me creéis, no me creáis, pero deberíais hacerlo en este caso. Tengo un primo homosexual, se llama Diego y tiene 21 años. Me enteré que era homosexual cuando me dijo que quería a su mejor amigo, pero también me confesó que tenía miedo porque pensaba que a sus padres no les gustaría que se casara con un hombre. Yo se lo expliqué como me lo dijo mi maestro: -No hay que tener miedo a nada de nada.
Y Diego me dijo: -Muchísimas gracias Marta.
Yo le respondí: -Muchísimas de nadas Diego.
Y me hizo caso. Un año después de habérselo dicho, cuando tenía 20 años, le dijo a su amigo que quería casarse con él. Su amigo, es decir, su novio, le dijo: -¡Sí!- Se pusieron los dos muy contentos. Se casaron a los veinticinco años. Fue una boda muy bonita. Regalaron unos llaveros con la bandera gay, la de los seis colores. Cuando escribí este cuento lo hice para los homosexuales que están en el armario. No hay que tener miedo, no, da igual todo lo que diga la gente. Hay que respetarlos tal y como son, como a los que son heterosexuales.
Bueno, os diré un secreto, esta historia es inventada. Espero que os haya gustado. Este cuento lo he hecho para el día del libro, es decir, el 23 de abril del 2016. Lo empecé a hacer el 15 de marzo, que era martes. España, es decir, el país donde vivo, es democrático y protegen nuestros derechos. Deberían hacer eso en todos los países del mundo porque todos tenemos los mismos derechos. Lo que he dicho en el cuento que pidió mi maestro ocurre en la realidad en muchas ocasiones.


¡ME GUSTARÍA TODO UN MUNDO DE PAZ!
Y también me gustaría:
¡UN MUNDO QUE RESPETE A TODOS!
Y también :

¡QUÉ NO HUBIERA EN ESTE MUNDO VIOLENCIA!
M.H.B.


El amor prohibido

Érase una vez una mujer llamada Nerea que era homosexual, pero como ocurre frecuentemente, le daba miedo que su familia y amigos la juzgaran, la echaran de casa y se quedara sola… por eso quería ocultar su orientación sexual y decidió que no tendría novio porque no le gustan los chicos ni novia porque no quería meterse en problemas. Pero un día vio a una mujer y se enamoró. Primero se hizo amiga y descubrió que tenían muchas cosas en común, la nueva amiga se llamaba Lucía, era como su alma gemela. Las dos se gustaban, pero a las dos les daba miedo decirle a la otra -”me gustas” y -”te quiero”. Después de unos meses quedando a tomar café un día le dijo Nerea a Lucía llenándose de valor:
-¿Yo te gusto?
-¿Como amiga o como novia?- preguntó Lucía
-Como novia. -respondió Nerea.
-Tú también me gustas y quiero ser tu novia.
Un día mientras las dos tomaban café, un hombre las seguía y les hacia fotos. Ese hombre era el padre de Nerea que la espiaba porque en casa se comportaba de forma extraña. Cuando Nerea llegó a su casa sus padres la miraron con cara de enfadados y ella preguntó:
-¿Qué pasa?
-¿Por qué nos has mentido?- dijeron sus padres indignados.
-¿En qué os he mentido?- preguntó ella bastante nerviosa.
-¡En que te portas como si fueras una lesbiana! -dijeron el padre y la madre a la vez.
-No os dije nada porque no me ibais a dejar vivir mi vida, me ibais a decir que en la familia más famosa de la ciudad eso no pega y que se reirían de nosotros.
-¡Pues claro que no te íbamos a dejar, esos caprichos poco naturales están por debajo de nuestra posición en la ciudad!
Nerea se fue enfadada y llorando a su cuarto, tenía tanta rabia metida dentro, que cogió sus maletas y las llenó con sus cosas, ropas, bolsa de aseo... y a media noche cuando todos estaban dormidos se fue de casa para no volver.
A la mañana siguiente los padres de Nerea fueron a su habitación dispuestos a convencerla de que actuara como heterosexual, pero su hija no estaba, la habitación se encontraba completamente vacía. La buscaron por todo el barrio, le preguntaron a la gente si la había visto en la calle, en un coche... Finalmente tocaron el timbre de una casa y afortunadamente abrió Nerea ¡era la casa de su novia!
-¡Vamos a casa Nerea!- dijeron enfadados.
-No pienso irme con vosotros después de lo que me habéis dicho y hecho- dijo ella con el tono un poco alto.
En ese momento salieron los padres de Lucía y animaron a pasar a la visita. Una vez en el salón explicaron que las personas nacen heterosexuales u homosexuales, si las obligamos a actuar en contra de lo que la Naturaleza o Dios les ha dado las hacemos sufrir. 
-Entonces los padres recapacitaron y le dijeron -Tienes toda la razón, nos hemos enfadado injustamente, pero tú estás por encima de todo, te queremos.
-Y yo también os quiero.
Se dieron un fuerte abrazo e hicieron las paces. Pasaron unos años y se dijeron -”sí quiero”, pero no en la iglesia porque hicieron una boda civil. Se fueron de luna de miel a Huelva y como allí había un orfanato adoptaron a un niño que tenía tres añitos recién cumplidos, lo llamaron Lucas. Un día decidieron irse a Málaga porque querían meter allí a Lucas en un colegio del que les llegaron rumores de que era muy bueno. Una semana después ya estaban en esa ciudad y Lucas en el nuevo colegio, cuando fueron pasando los años y dejó de ser niño, se enamoró de una joven chica de su edad que se llamaba Lara. Pasado un tiempo, ambos se hicieron novios, y ese mismo día Lucas presentó sus dos madres a su novia Lara y todos fueron muy felices y comieron perdices.

Lo que aprendemos con esta lectura es que da igual el color de piel, la religión, la edad, lo que importa es quererse. Sé tú misma.

Autora: A.L.R.



EL AMOR ES AMOR

Había una vez un hombre llamado Juan que se enamoró de otro llamado Jorge, pasaron varios días y Jorge también se enamoró. El jefe de Juan le dijo -Tienes que casarte con mi hija.
Juan le dijo -Lo siento pero yo amo a otra persona, no a tu hija.
Y dijo el jefe muy enfadado -¡Si no me quieres hacer caso, despedido!.
Juan vio a Jorge al terminar el trabajo y le pidió salir esa noche. Pero después pensó que sus amigos y su familia se reirían de él, sintió tanto miedo que al final no apareció. Al siguiente día le preguntó Jorge un poco enfadado -¿Por qué no viniste anoche?
Juan contestó -Porque mis amigos y mi familia se iban a reír de mí.
¿Y por qué se iban a reír de ti? -Fue la pregunta de su novio.
Juan le explicó -Porque eres de mi mismo sexo.
Jorge se sorprendió mucho y dijo -Pues vamos a ir a conocer a tu familia a ver que opinan de mí.
Lleno de miedo, Juan se fue corriendo para que no se enterasen sus padres. Jorge se fue tras él para animarlo, al final lo alcanzó, lo miró a la cara y le dijo -¿Tienes miedo?
Juan contestó -Sí, mucho, y me siento avergonzado de ello.
Entonces Jorge le dijo -Pero es que sigo sin entender el por qué, el amor es amor y vivimos en España, un país democrático donde eso ya está aprobado y bien visto.
Él respondió -Ya lo sé, pero mi familia se reirá de mí y me despreciará.
Jorge le dijo- Entonces, si te avergüenzas de mí, cásate con la hija de tu jefe.
Juan le respondió -Ya no es mi jefe. Me ha despedido.
Jorge le dijo -¿Por qué te ha despedido? ¡Pienso quejarme!.
Juan le dijo -No hace falta que te quejes, me ha despedido por mi culpa, le dije que no amaba a su hija, que amaba a otra persona.
Jorge le dijo- ¿Y esa persona quién se supone que es?
Juan le dijo con cara rara -¿Quién crees tú?
Jorge se sorprendido dijo -¡Yo!
Juan contestó -¡Claro que sí! si no, ¿quién iba a ser?
Jorge se sintió un poco culpable de que lo despidiesen, porque si no se hubiesen conocido, eso no habría ocurrido.
Al siguiente día Juan se decidió, se lo iba a decir a su familia, llamó por teléfono a Jorge para rogarle que lo acompañara, y se fueron juntos, hubo un gran atasco para ir la casa de los padres de Juan ¡Tardaron tres horas! Pero tras muchos nervios llegaron a la casa. El hijo les dijo a sus padres que le gustaban los hombres y que estaba enamorado de Jorge. Para su sorpresa, los padres le dijeron que muy bien, que les deseaban toda la felicidad del mundo, que ya imaginaban que era gay, y que no le habían dicho nada por respeto. Para celebrarlo se fueron juntos al "Hoyo 19" de Motril donde pasaron una estupenda tarde.



Autor: Á L C


LA PRINCESA Y LA POBRE

Érase una vez una princesa llamada Lulú, que tenía 16 años. Un día en su poblado se quedaron sin dinero y la reina decidió casar a su hija Lulú con el príncipe Curo que era rico, Lulú al escuchar que tenía que casarse con el príncipe Curo se puso furiosa porque ni siquiera hablaron con ella para poderse casar, pero el verdadero problema que tenía es que no sabía como era su futuro esposo. A la mañana siguiente la reina se puso muy pesada con los preparativos de la boda, Lulú se agobio con la boda se puso nerviosa y cogió comida y una manta y se escapó del reino con su caballo llamado Lujan estuvieron 2 horas buscando una casa y pensó que en el bosque estarían mejor.
Mientras tanto, en el castillo, la Reina fue a buscar a su hija al cuarto para probarle el vestido de boda. Al abrir el cuarto no la encontró y llamo a cuatro guardias para que la buscaran, pero no aparecía, después mandó buscarla por la ciudad con cuarenta guardias.
Lulú encontró una casa encantadora, tocó a la puerta y como no había nadie entró.
    -¿Hay alguien en casa?
Como nadie contestó, entró, sacó su manta y se durmió. A la mañana siguiente se despertó e intentó hacer el desayuno, pero no le salió, de repente apareció una muchacha y le dijo:
    -¿Qué haces en mi casa?
La princesa contestó:
    -¡Toqué y no me contestaron, lo siento!
La princesa le preguntó su nombre y le dijo que se llamaba Nuria, además añadió que no se preocupara, que si quería se podía quedar en su casa y la princesa aceptó su proposición.
Ya habían pasado varios meses y Lulú y Nuria se habían enamorado locamente. Lulú pensó ir al castillo con su amiga Nuria. Se lo propuso al día siguiente y Nuria le dijo que sí.
Cuando llegaron al castillo y la reina vio a su hija con una muchacha pobre y enamorada de ella le dio todo su dinero y le dijo:
    -¡Hija perdóname por porque he sido injusta contigo! Nunca imaginé que hay que dar libertad al amor, mis padres me obligaron a casarme con un hombre que no conocía, era lo habitual, y tu ausencia me ha hecho ver la realidad. Debes ser feliz con quien la vida haya elegido para ti. Abrazó a su hija y a su nuera mientras se le llenaban los ojos de lágrimas y les dijo que siempre podrían confiar en ella.
Lulú y Nuria, muy contentas, se fueron a su casa del bosque donde la madre acudía todas las semanas para pasar buenos ratos las tres juntas y fueron felices para siempre.




A.R.G



EL PRÍNCIPE Y EL CAMPESINO

Érase una vez un rey que tuvo dos hijos. El padre quería que sus hijos se casaran con mujeres ricas de la nobleza, por eso quiso que estudiaran para militares y llegasen a generales. Pero uno de los hijos, el menor, de 16 años, le dijo que prefería ser futbolista. Su padre le respondió que o llegaba a general, o no va a conseguir nada en la vida. El hijo, que se llamaba David, le aclaró que él quería ser futbolista, su gran afición. 
Un día llegó un nuevo vecino al pueblo, se llamaba Pablo y era agricultor. Nada más verlo, David se enamoró de él, lo malo es que el recién llegado era 20 años mayor. A ellos no les importaban los prejuicios de los demás y terminaron haciéndose novios en secreto.
Pasó el tiempo, y David seguía sin saber como decirle a su familia que era gay. Entonces su novio le dijo que lo mejor era salir del armario porque no importa si una persona es gay, lesbiana, heterosexual... David lo entendió y se lo dijo a su familia, menos al padre, todos lo aceptaron de buen grado. Seguidamente también les dijo:
-Yo creía que no me ibais a querer por ser homosexual.
Pero la familia lo apoyó diciéndole que ya lo intuían, pues siempre se nota y los padres y hermanos siempre conocen de sus hijos muchas más cosas de lo que ellos imaginan. Con el tiempo hasta el padre terminó aceptándolo. 
Pasado un año se casaron los novios en la catedral de la capital. Fue una ceremonia preciosa, a ella acudieron muchísimas personas. Su vida estuvo llena de felicidad y siempre procuraron ayudar a todos los que tenían temor por su orientación sexual, raza, país de origen... pues sabían que lo fundamental es que todos somos personas.
C.R.E.



MI FELICIDAD ERES TÚ

Érase una vez una princesa llamada Elsa que vivía en un castillo con su padre, madre y su perrito Cobi. Tenía una amiga llamada Ana con 17 años de edad, como Elsa. Un día se fueron al zoológico y vieron un tití guardián, un canguro, unas aves, muchos osos pandas, lémures y muchos otros animales. Luego se fueron a comer al Gourmet y por último se fueron al castillo para jugar con Cobi. Siempre estaban de acuerdo en todo, y si no lo estaban, rápidamente llegaban a un acuerdo hablándose con mucho respeto y cariño, eran inseparables y en todo momento una estaba pendiente de la otra.
Pasaron ocho años, y como ya eran mayores, tenían independencia para actuar, compraron su propio coche, viajaban... pero seguían tan unidas como siempre. Por esas fechas se dieron cuenta de que lo suyo era más que amistad, era amor. Se casaron convirtiéndose ambas en reinas. Cuando paso una temporada decidieron tener hijos, así adoptaron a una hermosa niña de nombre María y un guapo niño llamado Lucas, ambos de nueve años. Formaban una familia feliz, volcada en la educación de los hijos, que terminaron siendo importantes y cultos personajes del reino.


Ángela C.C



Un mundo lleno de amor

Érase una vez una mujer pobre que se enamoró de otra mujer muy rica y famosa... Se llamaban Lola la primera y Clara la segunda. Un día se encontraron en un parque, se cayeron bien y surgió una bonita amistad. Cada vez se veían más veces, hasta que se enamoraron. Lola tenía amigas que le recomendaron que no se casara con Clara porque eran muy distintas, pero ella les dijo que estaba enamorada, sus amigas se enfadaron y se fueron. Los padres de Clara tampoco querían la boda porque Lola era pobre. A pesar de los inconvenientes las dos cumplieron sus deseos y se casaron, deseaban ser felices. 
Como no podían tener hijos, adoptaron a una niña a la que pusieron de nombre María. Cuando la niña ya tenía 10 años decidieron irse de viaje en avión a Italia, el país de Lola, para la hija lo conociese. Al llegar se hospedaron en la casa donde se crio. La casa era un poco vieja porque hacía 10 años que no la utilizaba nadie. Fueron dejando las maletas en un dormitorio y se dieron un paseo por el Puente de Castañete que era un puente antiguo muy bonito. La casa estaba en medio del campo rodeada de hierba, flores, arboles… María era muy feliz allí porque sus mamas se querían mucho y ella siempre estaba jugando en el campo con los animales.
Una mañana se presentaron los padres ricos de Clara y nuevamente empezaron a decirle que por qué se había casado con una mujer y por qué no lo había hecho con el marqués que iba con ella al colegio. Clara les dijo que estaba enamorada y que era muy feliz con su mujer y su hija. Terminaron discutiendo mucho, hasta que María empezó a llorar desconsolada y dijo que por favor que no discutieran más porque le estaba dando miedo. Entonces a sus abuelos les dio sentimiento porque comprendieron lo injustos que estaban siendo y que podían romper aquella familia que era la única que había conocido la niña, arrepentidos la abrazaron y pidieron perdón. Los abuelos se quedaron en la casa unos días y fueron muy felices.

Como dice mi madre Macarena -"el amor y el respeto son lo más importante". 

P S A


EL PRÍNCIPE CON MIEDO

Érase una vez un príncipe llamado Nicolás que vivía en un enorme castillo. Su familia era paya y odiaba a los gitanos tanto que eran capaces de encarcelarlos. A la princesa Avelina y a Nicolás no les importaba. Cuando llegó el dia del carnaval todos salieron al pueblo como era costubre. Cuando empezo a moverse la carroza real, el principe, que era gay, y por su juventud no se había dado cuenta, vio un hombre que le gusto tanto que se quedó completamente enamorado. Avelina, como vio que no reaccionaba ante nada, le metio un tortazo para que espabilara y le dijo -"¿te gusta ese hombre?¿eres gay?"
Nicolás dijo sorprendido que si ella iba a creer que él era gay sólo porque le gustó ese hombre. 
Avelina le dijo en voz baja -”pero si ese hombre es gitano, no lo ves ni lo escuchas”. 
Finalmente Nicolás le dijo -”pues no es ninguna de las dos cosas, si te digo la verdad no se le nota nada, pero... ¿que pasa si se entera mamá y papá? ¡¡¡ME ECHARIAN DEL CASTILLO!!!"
Avelina le dijo -”a mi no me cuentes nada, que tampoco quiero que me echen”.
Nicolás, cuando terminó el carnaval a la mañana siguiente, se dirigió al pueblo en busca de ese hombre hasta que lo encontró y le dijo -”¿quiéres ser mi novio?”
Entonces el gitano le dijo -”depende, dime cómo te llamas y quién eres ¿Vale?”.
Nicolás se presentó y añadió con un poco de miedo -”mi familia es paya si te digo la verdad”.
Máximo contestó -” y quién dice que no puedan ser novios un payo y un gitano”.
-”Ya, pero mi familia, menos mi hermana Avelina, odia a los gitanos tanto que incluso me podrían echar del castillo si me ven contigo, y a ti te encarcelarían” -dijo Nicolás.- “Solo podemos ir al bosque y refugiarnos en la cueva del peñón”.
Nicolás le dijo -”mira ahí esta la cueva, tú entra y haz fuego, que yo voy a buscar algo de comer”.
Cuando se acostaron el príncipe se dijo a si mismo -”no se si ser valiente y volver al castillo... Pero después de lo que me dijo Avelina de que nos echarían, creo que lo mejor es esperar.
Mientras, en el castillo, el rey y la reina estaban muy preocupados por la desaparición del príncipe, pero Avelina pensó que seguro que Nicolás se fue a algún sitio lejano con tal de que no los pillaran. El dolor de los padres iba en aumento, buscaban al hijo por todas partes, pero no lo encontraban, hasta que la princesa les contó la verdad. El gran dolor por la pérdida hizo que cambiasen de ideas y se volviesen respetuosos con las personas distintas a la mayoría. Pero nadie conseguía encontrar a los desaparecidos.
Un día un cazador se encontró con el príncipe y le contó el dolor de la corte y el cambio producido en los reyes, con lo que se animó a volver, pero él sólo, por temor de lo que le pudiese pasar a su amado Máximo.

Al llegar al castillo todo fueron alegrías, le dieron un fuerte abrazo y le pidieron perdón por lo que había pasado. Al día siguiente Nicolás llevó a la corte a su pareja gitana, que fue aceptada por los padres, iniciando un periodo de amor y felicidad.
Los gitanos fueron valorados y tratados como personas iguales que son al resto de la población.